
El problema no es enfadarte. El problema es no saber qué hacer con ese enfado.
El objetivo no es que nada te moleste. Es aprender a elegir qué haces con tu enfado y qué batallas merece la pena librar.
Gestiona Tu Ira (GTI) es un proceso individual para entender cómo funciona tu enfado y aprender a gestionarlo de otra manera.
Seguramente no te enfadas por todo. Pero hay cosas que te pueden.
Puede que pierdas los nervios con tu pareja en esas situaciones que, vistas desde fuera, parecen una tontería.
Que tengas que repetir algo varias veces y notes cómo empiezas a calentarte.
Que te moleste muchísimo que las cosas no se hagan como tú esperabas. O como tú las habrías hecho, que no es exactamente lo mismo.
Que aguantes, aguantes, aguantes… hasta que un día explotas.
O quizá no explotas.
Te callas. Te lo tragas. Le das vueltas. Te alejas.
Y respondes con un «no me pasa nada» que significa exactamente todo lo contrario.
Hay muchas maneras de enfadarse.
Y para cambiar la tuya, primero necesitas entenderla.
Porque no existen los enfados.
Existen personas que se enfadan.
Y cada una tiene sus motivos, su historia, sus patrones y su propia manera de reaccionar.
¿Por qué Gestiona Tu Ira si hablamos de enfado?
Porque enfado e ira no son exactamente lo mismo.
El enfado puede empezar como una molestia e ir aumentando de intensidad hasta llegar a un punto en el que resulta mucho más difícil pensar con claridad, elegir cómo queremos responder y tener en cuenta las consecuencias.
Ahí podemos acercarnos a la ira.
Por eso, en GTI no esperamos a que tu enfado llegue a nivel 10 para empezar a trabajar.
Aprenderás a reconocer sus primeras señales, entender qué lo está alimentando y actuar antes de cruzar tu punto de no retorno: ese momento en el que la intensidad es tan alta que elegir cómo quieres responder se vuelve mucho más difícil.
Porque cuanto mejor conozcas tu enfado, menos veces necesitarás conocer de cerca tu ira.
EN LA VANGUARDIA
«No todas las batallas merecen nuestra energía»
Una conversación sobre cómo reconocer la intensidad del enfado, actuar antes de cruzar el punto de no retorno y aprender a decidir qué merece realmente nuestra energía.
Tu enfado no empieza cuando crees
Normalmente prestamos atención al enfado cuando ya está pataleando.
Le hacemos caso cuando levantamos la voz, contestamos mal, nos encerramos en el silencio o llevamos dos horas dándole vueltas a una conversación que ya ha terminado.
Pero el enfado empieza mucho antes.
Importa lo que ocurre, sí.
Pero también cómo interpretas lo que ocurre, lo que esperabas que sucediera, lo que te dices sobre las intenciones de la otra persona, las experiencias anteriores que traes al presente e incluso cómo llegas tú a esa situación.
Porque no reaccionamos igual después de haber dormido bien que después de pasar una mala noche.
Ni cuando algo sucede por primera vez que cuando se ha repetido quinientas veces y hace tiempo que pensamos:
«Otra vez lo mismo».
Por eso aprender a calmarte no siempre es suficiente
Respirar puede ayudarte.
Alejarte unos minutos también.
Contar hasta diez… bueno, si llegas al diez sin mandar a nadie a paseo, estupendo. 😅
Pero gestionar el enfado no consiste únicamente en lograr mantener la compostura cuando estás a punto de explotar.
Eso sería trabajar solo con una parte.
En GTI aprenderás a reconocer tu enfado antes, comprender qué lo está alimentando y decidir qué quieres hacer con él.
Y esto se entrena.
Porque puedes comprender perfectamente por qué te enfadas y volver a hacer exactamente lo mismo la próxima vez.
Entender algo no significa automáticamente saber hacerlo de otra manera.
Por eso trabajaremos primero desde la calma y, poco a poco, llevarás lo que vamos entrenando a esas situaciones reales en las que aparece el enfado.
Porque, igual que no se aprende a nadar cuando te estás ahogando, tampoco vamos a esperar a estar en plena crisis para aprender a gestionar lo que te pasa.
Así trabajaremos tu enfado en GTI - Gestiona Tu Ira
Y aquí viene algo que suele sorprender bastante cuando empezamos a trabajar:
Durante los primeros días no voy a pedirte que dejes de enfadarte.
Más bien todo lo contrario.
Quiero que observes tus enfados: cuándo aparecen, con quién.
Qué estabas pensando,qué notabas en el cuerpo y qué hiciste después.
Porque no podemos cambiar un patrón que todavía no conocemos.
1
Conocer tu manera de enfadarte
Empezaremos poniendo el foco en ti.
Qué te activa, qué situaciones se repiten y qué haces habitualmente cuando el enfado aparece.
Exploraremos también qué hay detrás de algunas de tus reacciones, porque tu manera de enfadarte no nació ayer.
Antes de empezar a hacer cambios, necesitamos entender.
2
Entender qué ocurre entre lo que pasa y lo que sientes
Una cosa es lo que ocurre.
Y otra, lo que tu cabeza piensa sobre lo que ocurre.
Aprenderás a reconocer pensamientos automáticos, interpretaciones y expectativas que pueden estar echando más leña al fuego.
Porque muchas veces no te enfadas solo por lo que ha pasado, sino por lo que significa para ti lo que ha pasado.
3
Reconocer cuándo estás empezando a calentarte
El enfado no suele pasar de cero a cien sin avisar.
Tu cuerpo habla antes.
Aumenta la tensión, cambia tu respiración, te aceleras, subes el tono, se activa el modo cabezonería, quieres tener razón y empiezas a repetir argumentos…
Aprenderás a reconocer esas señales y a identificar tu punto de no retorno: ese momento a partir del cual resulta mucho más difícil pensar con claridad y elegir cómo quieres responder.
La idea no es esperar a estar en modo cromañón para acordarte de todo lo aprendido.
4
Aprender a regularte sin tragarte el enfado
Regularte no significa calmarte para que todo te dé igual.
Ni respirar profundamente mientras por dentro sigues acordándote de toda la familia habida y por haber de alguien.
Significa aprender a bajar la intensidad cuando lo necesitas para recuperar la capacidad de elección.
A veces será necesario parar.
Otras, tomar distancia.
Y otras podrás quedarte en la conversación y gestionarla de otra manera.
El objetivo no es dejar de sentir. Es poder decidir qué haces con lo que sientes.
5
Aprender a hablar el idioma del enfado
Una vez que puedes escuchar mejor lo que te está pasando, toca aprender a contarlo.
Y aquí aparecen dos de los grandes apellidos del enfado:
empatía y asertividad.
Aprenderás a expresar lo que te molesta, poner límites, hacer peticiones, decir que no o mantener una conversación difícil sin necesidad de atacar o callarte para evitar el conflicto.
Porque tus palabras deberían ser las mejores representantes de lo que quieres decir, no las primeras que aparecen cuando estás a punto de explotar.
6
Llevarlo a tu vida real
Todo esto no sirve de mucho si funciona estupendamente durante una sesión y desaparece en cuanto alguien deja otra vez los calcetines tirados en medio del salón.
Por eso trabajaremos con situaciones reales.
Conversaciones que hayas tenido.
Enfados que aparezcan durante el proceso.
Momentos en los que hayas conseguido responder de otra manera.
Y otros en los que hayas vuelto a hacer exactamente lo de siempre.
También trabajaremos con esos.
No buscamos hacerlo perfecto.
Buscamos que, poco a poco, tengas más recursos y más capacidad para elegir cómo quieres responder.
Porque puede que lleves muchos años enfadándote de la misma manera.
Pero eso no significa que tengas que seguir haciéndolo así.
¿Cómo funciona GTI?
GTI es un proceso individual y adaptado a lo que tú necesitas trabajar.
La primera sesión
La primera sesión dura 60 minutos.
Y seguramente empezaremos con una pregunta:
«Cuéntame, ¿qué te trae por aquí?»
Quiero conocer tu historia y entender qué está ocurriendo ahora.
Hablaremos de cómo son tus enfados, qué situaciones se repiten, cómo sueles reaccionar y qué consecuencias está teniendo todo esto en tu vida, tus relaciones y tu bienestar.
Pero no quiero que vengas únicamente a contarme lo que te pasa.
Quiero que empieces a entender qué te pasa.
Desde la primera sesión empezaremos a observar qué puede estar interviniendo en tu manera de enfadarte y qué aspectos necesitas trabajar.
Al terminar tendremos una fotografía mucho más clara de tu situación y de por dónde empezar a trabajar.
¿Y después?
Trabajaremos a partir de tus situaciones reales y tus propios enfados.
Lo que ocurra entre sesiones también formará parte del proceso: avances, dificultades, situaciones que hayas gestionado de otra manera y otras en las que hayas vuelto a hacer exactamente lo de siempre.
Trabajaremos con todas esas situaciones.
Porque GTI no consiste en hacerlo bien desde el primer día, sino en comprender tus patrones, incorporar recursos y entrenarlos hasta que puedas utilizarlos cada vez con mayor naturalidad.
El proceso se adapta a ti.
Y entre sesiones también estaré disponible para que puedas compartir conmigo todo lo que vaya surgiendo.
Porque la vida real ocurre entre una sesión y otra.
¿Qué empieza a cambiar cuando aprendes a gestionar tu enfado?
Quizá sigan dejando los calcetines donde no toca.
Puede que alguien en el trabajo vuelva a hacer eso que te pone de los nervios.
Y alguien aparecerá de la nada y dirá justo esa frase que te repatea el hígado.
La vida seguirá haciendo de las suyas.
La diferencia es que tú tendrás más recursos para decidir qué haces con lo que te pasa.
Podrás darte cuenta antes de que te estás enfadando.
Entender qué te ha molestado realmente.
Decir «esto no me parece bien» sin necesitar levantar la voz.
Poner un límite sin convertirlo en una amenaza.
Escuchar a los demás sin necesidad de estar de acuerdo ni darles la razón.
Saber cuándo es mejor dejar una conversación para más tarde.
Y también cuando darla por finalizada en lugar de seguir discutiéndola mentalmente durante horas.
No se trata de convertirte en otra persona
Seguirá habiendo cosas que te molesten, situaciones que consideres injustas y momentos en los que necesites decir claramente lo que piensas o poner un límite.
Y está bien que así sea.
El objetivo de GTI no es conseguir que todo te dé igual ni que evites los conflictos.
Es que puedas expresar lo que piensas, defender lo que necesitas y poner límites sin que la intensidad del enfado termine hablando por ti.
Porque gestionar mejor tu enfado no significa cambiar quién eres.
Significa tener más capacidad para elegir qué haces cuando te enfadas.
Cada persona se enfada a su manera. Y cada proceso también es diferente.
Muchas personas llegan a Gestiona Tu Ira (GTI) cansadas de repetir determinadas reacciones y con ganas de aprender a hacerlo de otra manera.
Estas son algunas de sus experiencias.


¿Y quién te va a acompañar en todo esto?
Soy Sonia Díaz Rois, mentora y coach especializada en gestión del enfado y comunicación consciente, y autora de Y si me enfado, ¿qué?
Llegué a especializarme en enfado después de necesitar entender el mío y descubrir hasta qué punto nuestras expectativas, interpretaciones y maneras de comunicarnos influyen en cómo reaccionamos.
Hoy acompaño a otras personas a entender su propia manera de enfadarse y entrenar recursos que puedan utilizar en su vida real, que es donde realmente los necesitan.
Quizá todavía tengas alguna duda
¿Tengo que tener un problema grave con el enfado?
No.
No necesitas estar enfadándote todo el día, perder el control constantemente ni haber llegado a una situación límite.
Si tu manera de enfadarte está teniendo consecuencias que quieres cambiar, podemos trabajar en ello.
¿Cuántas sesiones voy a necesitar?
GTI está estructurado en 6 sesiones, que nos permiten recorrer las distintas fases del proceso y trabajar no solo la comprensión de tu enfado, sino también el entrenamiento de nuevos recursos.
Ese es el proceso que recomiendo completar.
A partir de ahí, dependerá de tu situación y de lo que necesites. Hay personas que terminan el proceso ahí y otras que prefieren continuar con alguna sesión de seguimiento o mantenimiento.
¿Cuánto cuesta GTI?
GTI está estructurado en 6 sesiones individuales de 60 minutos.
La primera sesión tiene un precio de 97 € y el resto 100 €.
El proceso incluye también acompañamiento entre sesiones.
Puedes dejar reservadas y abonadas las sesiones con antelación o, si lo prefieres, reservar y abonar cada sesión a medida que avancemos.
¿Las sesiones son online?
Sí.
Las sesiones se realizan online por videollamada (Zoom), para que puedas hacer el proceso estés donde estés.
¿Y si mi enfado aparece sobre todo con mi pareja, mi familia o en el trabajo?
Es bastante habitual que el enfado aparezca con mucha más intensidad en unas relaciones o situaciones que en otras.
Trabajaremos con las situaciones concretas que estés viviendo y pondremos el foco en comprender y entrenar aquello que depende de ti.
¿Esto es terapia?
No.
GTI es un proceso de mentoring y coaching orientado al autoconocimiento, el aprendizaje y el entrenamiento de recursos para gestionar el enfado y mejorar la comunicación.
No sustituye a la atención psicológica o psiquiátrica cuando esta sea necesaria.
¿Y si ya sé mucha teoría sobre gestión emocional?
Entonces probablemente tengamos bastante ganado.
Pero saber qué hacer y conseguir hacerlo cuando te estás enfadando son dos cosas diferentes.
Puedes saber perfectamente qué es la asertividad y no lograr ponerla en práctica cuando llevas un par de minutos discutiendo.
Puedes conocer técnicas de regulación y acordarte de ellas justo cinco minutos después de haber explotado.
GTI busca precisamente reducir esa distancia entre lo que sabes y lo que haces.
¿Y si lo que quiero trabajar no tiene que ver con el enfado?
Aunque estoy especializada en gestión del enfado y comunicación consciente, acompaño también en procesos relacionados con regulación emocional, autoconocimiento, empatía, asertividad, así como situaciones profesionales relacionadas con el liderazgo y la gestión de equipos.
Vas a volver a enfadarte. La cuestión es qué quieres hacer la próxima vez.
No puedo prometerte que después de GTI nada volverá a sacarte de quicio.
Y tampoco es ese el objetivo.
El enfado puede avisarte de que algo te molesta, de que percibes una injusticia, de que algo importante para ti no está siendo respetado o de que alguien está cruzando uno de tus límites.
No necesitamos eliminarlo. Necesitamos aprender a escucharlo.
Y después, decidir qué queremos hacer con lo que nos está diciendo.
Si sientes que ha llegado el momento de dejar de repetir determinadas reacciones y empezar a entender tu propia manera de enfadarte, podemos empezar por ahí.
Primera sesión individual
60 minutos · 97 € · Online
No necesitas esperar a volver a enfadarte para empezar a aprender a enfadarte mejor.
