Hay un momento que muchas personas me cuentan, y quizá te suena:
“Sonia, esto de respirar cuando me estoy poniendo de los nervios… no funciona. Yo cojo aire, suelto aire… y sigo igual.”
Y oye, es normal.
Porque intentar que la respiración te calme cuando ya te estás subiéndote por las paredes, es como intentar aprender a nadar cuando te estás ahogando.
No es el momento.
Y no es culpa tuya: lo estás haciendo al revés.
Puedes conocer todas las técnicas del mundo —la 4-7-8, la cuadrada, la alterna, la de toda la vida…— pero si no la entrenas cuando estás bien, olvídate de que funcione cuando estás mal.
Hoy quiero contarte lo que sí funciona.
1. Practicar la respiración consciente en momentos de calma
Cuando estás tranquila, tu cuerpo está más predispuesto a registrar esa respiración como una señal de “estoy bien”.
Y ese anclaje es oro.
Porque cuando llegue la crisis, tu cuerpo va a reconocer ese patrón y le resultará mil veces más fácil bajar revoluciones.
2. Llévate un 2×1: respira y cuenta
Contar mientras respiras hace dos cosas a la vez:
- Saca al sistema nervioso del modo lucha/huida.
- Y acalla (aunque sea un poquito) el pensamiento que va a mil.
Respiras.
Cuentas.
Y, sin darte cuenta, recuperas claridad.
3. Exhala el doble de lo que inhalas
El sistema nervioso responde antes y se calma más rápido si exhalas el doble de tiempo de lo que has inhalado.
Por eso la 4-7-8 es tan eficaz: inhalas contando 4, retienes el aire contando 7 y exhalas en 8.
Y recuerda: intenta que la respiración llegue hasta el ombligo (lo que se conoce como respiración diafragmática o abdominal).
No es magia. Es fisiología.
Una idea para llevarte hoy
Calmarte no empieza cuando estás casi al límite.
Empieza en esos ratitos aparentemente insignificantes del día en los que sí puedes parar un segundo y entrenar esa señal interna de “estoy bien”.
Conclusión: no intentes calmarte por primera vez en el peor momento
Respirar no es una solución exprés.
Es un entrenamiento.
Cuanto más practiques en calma, más disponible estará esa herramienta cuando tu cuerpo entre en alerta.
¿Te animas a probarlo ahora mismo?
Solo 10 segundos. Observa cómo cambia tu cuerpo.
Ya me contarás qué tal. 😊

